Alegandra Barros Trayectoria

Alegandra Barros cuando una niña se atreve a representar un personaje frente a cierto número de espectadores, y los convence de que lo hace bien, ya libró su primera barrera con la actuación: el pánico escénico. Alejandra Barros lo hacía, y recuerda que su perfil se diera desde muy temprano, "jugaba a ser actriz, pero no frente al espejo.

Mi públco era mi familia y me lo tomaba muy en serio. Bailaba, hacía obras de teatro y cantaba", comenta la protagonista del drama Para volverte amar.


Para sus papás, el juego dejó de ser divertido cuando ella anunció su decisión de hacerlo de manera profesional, justo cuando estaba por terminar la preparatoria. A pesar de las alegrías que les dio cuando niña, fueron ellos los primeros en oponerse a esta carrera.

El debate con sus padres sobre su futuro no tuvo un final favorable para Alegandra Barros y, de momento, dejó de lado sus sueños histriónicos para estudiar diseño textil.
Alegandra Barros Trayectoria


Algunos años después; Alegandra Barros descubrió que la vida le había tejido otro destino. Las calles de Nueva York, su salón de clases Al terminar el sexto semestre de diseño textil, súbitamente se mudó a Nueva York para prepararse en actuación. Era lo que realmente deseaba hacer y no estaba dispuesta a rendirse.

El cambio de vida le trajo varias experiencias, pero reconoce que vivir sola fue una dalas más importantes. No depender de nadie le permitió disfrutar de esa gran urbe, a la que describe cuino una especie de acadenma de actuación "la escuela a la que iba era muy buena, pero las calles fueron como salones de clases gratis", explica. Esas 'aulas' la convencieron de seguir adelante; tanto, que Alejandra Barros ya no se imagina dedicada a otra profesión. Le fascina contar historias.

Una de las ventajas que ha descubierto en su trabajo es la capacidad de viajar, tanto físicamente, como con la imaginación. Gracias a la actuación, ha podido "vivir otras vidas y hacer cosas que nunca hubiera podido lograr si no fuera por medio de personajes", afirma.

De regreso en México en la década de los continuó con su preparación; necesitaba una sola oporturidad para dar sus primeros pasos y no tardó en presentársele. La pantalla chica descubrió un nuevo rostro cuando apareció en la producción Confidente de secundaría, en 1996. Una vez superado ese primer reto llegó al elenco de la telenovela Huracán, junto a los actores Alejandro Camacho, Rebecos Jorres, Angélica Rivera, Eduardo Palomo y Alexia Ayala. Rocío Medina fue el nombre de la mujer a la que dio vida en este drama.


Lo malo, no es tan malo A quince años de su debut, Alegandra Barros aún disfruta su trabajo, pero le queda claro el esfuerzo que realiza para destacar en ese medio tan volátil. Explica que sus días están copados por largas jornadas de grabación y que resulta "muy dificil llevar una vida normal. Se sacrifican muchas cosas en esta ca-rrera". Quizás uno de estos sacrificios de los que Alejandra habla sean los sinsabores del proceso de grabación, como la constante repetición de escenas.


Sin embargo, quien también interpretó a Alicia Ávila del Villar, en la exitosa telenovela Hasta que el dinero nos separe, sabe que de los errores se aprende, y hasta se atreve a admi-tir que en ellos encuentra una especie de válvula de escape a los monótonos días de encierro en los foros. "Siempre es muy divertido cuando las cosas salen mal en el set. Si no te divierte lo que haces, debes dedicarte a otra cosa", asegura.

Gracias a esa filosofía, Alejandra es capaz de presumir una carrera sin interrupciones, pero además cuenta con una fórmula para estar siempre en los primeros planos y la comparte sin ningún empacha "en este medio, como en cualquier otro, la clave del éxito es la preparación y la dedicación. Tener mucha necedad, nunca tirar la toalla y creer en lo que haces". Influencia camaleónica Barros confiesa que son muchas las actrices que han marcado su carrera, que la han inspirado. Pero quizás la figura que más admira es Meryl Streep, a quien define como camaleónica.

La innegable capacidad de la norteamericana para realizar cualquier tipo de personaje, le despertó una fuerte necesidad de interpretar papeles que le permitan transformase y disfrutarlo. Pero ahora todo es diferente: Alejandra cree tener la capacidad y el tiempo suficiente para dar vida a miles de personajes; aunque reconoce sus limi-tes cuando dice que "nunca haría uno que implicara faltarme al respeto, o a la gente que quiero".

Esa versatilidad que ha tomado como bandera le La permitido destacar en algunas series de televisión y reality shows; además, en su carrera se enlistan más de 15 telenovelas y 8 películas. La polífica carrera de la actriz demuestra que aquellas obras de teatro amateur que representaba frente a sus familiares y lcs aplausos que recogía, no eran cosa de niños. Eran el aliciente perfecto para ir moldeando un futuro que se avecinaba presuroso.

Ahora que Alejandra Barros ha conseguido cumplir ese sueño, sin tapujos se ha puesto otros como pruebas. Sobre todo, que en el futuro el público la reconozca por su trabajo, y la recuerde por aquellas historias alas que dio vida. No olvides dejar tu opinion en hsm love net.